“El que Es Sin defecto y Grande” –

Via Lucis 

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El que Es Sin defecto y Grande

me habló a mí, que soy pequeña y triste,

para que pueda formar en mi mente letras desconocidas,

para que de mi boca salga un verbo nuevo,

una expresión más leve, una palabra que atraviese

los mares y las islas,

que resuene en los últimos términos de la tierra.

 

Sí, yo siempre estuve callada y guardé silencio.

 

Pero ahora Tu Voz en mí se expande y multiplica

como voces de mujer que está de parto,

como voces de mujer que está muriendo.

 

Ahora Tu Voz en mí se expande.

 

Cuando pase a través de las aguas del gran Río

no me anegarán sus corrientes.

Cuando salte en medio de las llamas

no me quemaré.

 

El que Es Sin defecto y Grande

me habló a mí, que soy pequeña y triste.

 

 

 

Infancia

 

Desde niña escucho Tu Voz.

 

En el vientre de mi madre escuchaba los aullidos de los ángeles:

aullidos de mi voz que eran mi voz de nuevo aullando.

 

Nunca se ha cortado ese cordón umbilical.

 

 

Carta a Richardis von Stade

Somo como un pétalo que cae de una flor.

Toda persona, de un momento a otro
cede y tiembla.

Como una huérfana
me has abandonado.

 

Carta a Bernardo de Clairvaux

Que la melodía del Padre caiga en tu pecho,

que ese sonido arraigue en tu corazón

y levante tu alma.

 

¿Por qué duermes?

 

¿Por qué  no tomas la resplandeciente gema,

ese diamante ebrio?

 

 

Nacimiento

 

Atada a la carne estoy

y al alma invisible.

 

 

 Retira de mí tus ojos,

que me subyugan. 

 

 

Bestiarum

 

Una única visión viaja en mi cabeza.

 

Mis ojos caen hacia el otro lado del espejo.

 

Veo una sombra que relumbra

y animales que pueblan

el fondo oscuro de la noche.

 

Diego Roel, Vía Lucis, Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2015.

 

 

Hildegard von Bingen, la sibila del Rhin

 

Hildegard von Bingen nació en una familia noble alemana el 16 de septiembre de 1098 en Bermesheim. Al cumplir ocho años sus padres la entregaron como diezmo a la Iglesia. Polifacética, fue abadesa, líder monacal, mística, médica, compositora y poeta. Tuvo visiones desde niña.

En el año 1141 un acontecimiento único irrumpió en su vida. Un gran esplendor del que surgió una voz venida del cielo le dijo: Oh frágil ser humano, ceniza de cenizas y podredumbre de podredumbre: habla y escribe lo que ves y escuchas.

Semejante visión afectó profundamente al núcleo de su ser. En su experiencia el gran esplendor no sólo es visible, también se oye. Como los grandes profetas visionarios, como Jesús, Hildegard von Bingen fue llevada a revelar aquello que permanece oculto, eso que el resto no conoce.

Murió el 17 de septiembre de 1179.

Diego Roel nació en Temperley, Provincia de Buenos Aires, en 1980. Desde hace varios años vive en La Plata. Publicó seis libros de poesía: Padre Tótem / Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004, reeditado por Ediciones El Mono Armado en 2013), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005, reeditado por detodoslosmares en 2013), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (Ediciones El Mono Armado, 2010, reeditado por detodoslosmares en 2014), Los Jardines del Aire (Ediciones El Mono Armado, 2012), y Dice Jonás (Ediciones El Mono Armado, 2015). Actualmente, tiene en imprenta Via Lucis, libro que saldrá con el sello de Ediciones del Dock.

 Fuente: http://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com.ar/2015/09/diego-roel.html

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Equitación de Héctor Viel Temperley

                                                                           

Después de un añoFoto Viel Temperley p

de viajar desnudo en una bolsa

bajé a la costa y me dormía en Quilmes

oyendo los  ladridos de los ranchos

 

pero él dijo:

“De espaldas sobre el mundo

con esta bayoneta cavé en ellas

En esa misma posición yo quiero

que escuches este informe sin dormirte:

 

“Las obligaba a mantenerse erguidas

y a hablar así mirándome a los ojos

a pesar del  pudor sin derrumbarse

hacia mi cuerpo inmóvil

como amazonas en la silla cómodas

pero estribando demasiado corto

Y al paso al trote o nuevamente al paso

cada vez que el silencio me enfrentaba

o entre nubes de arena divisaba volando

una nueva cometa rasante peligrosa

de una valla a  otra valla las oía

Y las primeras veces que ocultando sus pechos

y sus rostros caían sus cabellos

eran mis manos las que los apartaban

porque al comienzo ellas no se atreven

a tocárselos siquiera

y para hablar sin luz se sirven de ellos

como de las rejillas de los confesionarios

 

“Cada tantos minutos

sus cuerpos rígidos se desplomaban

como ramas hachadas que aunque las contengamos

con los brazos en alto

igual se abrazan a los hombres rasguñándolos

y nos impiden ver el cielo

La primera vez siempre como altísima ola

que una playa muy larga espera en todas partes

Las demás como baldes con hojas que alguien vuelca

siempre en el mismo sitio:

en el espacio libre entre dos cuerpos

y entre espasmo y espasmo

(más o menos seguidos

según se liberarán en ellas las virtudes

del fuego y la obediencia —y que yo iba contando

hasta llegar el último:

oh número final siempre lejano!— )

buscaban a mis ojos con ojos asombrados

agradecidos imperiosos dulces

 

 

“Pero sin esperar una respuesta

volvían a erguirse y a entubiar sus ojos

y nada más que al paso al trote al paso

(porque jamás renuncian y desmontan

pero nunca jamás lanzan tampoco

la memoria al galope)

continuaban hablando avergozándose

cada vez que mentían abreviaban

desfiguraban u ocultaban algo

y yo las descubría y me sentían

como a un freno en la boca tironeándolas

y aumentando su sed que yo apagaba

llevando hasta sus labios con mi mano

el vaso de agua que buscaban al tacto

sin dejar un instante de observarlas

 

“También de rato en rato acariciaba

sus cabellos sus hombros suavemente

masajeaba sus tríceps cuando desfallecientes

apoyaban sus manos en mi pecho

como en una montura donde hay crines pegadas

y así se sostenían sin rigidez cansadas

como si terminaran de quitarles del pecho

a un hijo que no sabe mamar bien todavía

Pero luego de un poco más de charla

ellas solas buscaban el vaso como se hace

para abrir de a caballo una tranquera

y además ordenaban sus cabellos

rápidamente y con la mano en alto

después de cada nuevo espasmo como golpe

de viento en las espaldas despeinándolas

(como después de haber pasado a otro potrero

Y haber cerrado la tranquera)

y sonreían…

 

“Y así de espasmo a espasmo

Iba creciendo un monte pálido:

Nombres hombres caricias

y ellas mismas ya oyéndose y mirándose

como en espejos verticales que ocupaban

todo el espacio en cada historia

Narraciones sin lluvias sin pájaros sin vientos

Tan sólo un cortinado detrás de ellas!

Y el hombre

desaparecía en hombres

y los hombres en pequeños seres

hábilmente elegidos en secreto (sagrados

para ellas pese a todo pero sólo

más allá o más acá

de sus borrosos rostros)

cada uno de ellos en la punta de un hilo

de semen de una red

con araña y sin víctimas

Pluma Rayo Serpiente no decían

por qué Ser  habían sido sometidas

Extraño parque: trozo de manguera

cortada de un hachazo

no unida a una canilla

y ellas igual bebiendo prodigiosas

de ese pico en el aire

un instante un verano entre horizontes…

Y la palabra “amor” nunca usada!

 

 

(De espaldas

como yo sobre la costa

oyendo los ladridos y escuchándolo

de pronto lo veo a él sobre una duna

Veo también a una mujer muy joven

desnuda en un vieja bañera

rodeada de violetas por el agua

bajo un empapelado de violetas

 

 

Y gira lentamente La Traviata

Y amanece amanece amanece…)

 

 

“Y como por la punta

Apoyada en mi pecho

de un embudo rosado gigantesco

caían sus historias

y ninguna palabra de amor necesitaban

para ser más perfectas

Y dentro de ese embudo rosado yo encontraba

pan bañado en alcohol para mis aves

para el tiempo

para los límites del mundo

Por ellas todo desaparecía y flotábamos inmortales

días y días

lejos de las ciudades

aunque odiara a sus almas y a la mía

 

 

“Y ni árboles ni pájaros

ni amor ni lluvias ni caballos ya hacían falta!

Por la última avenida

junto a los depósitos junto al futuro que peligra

más dilatados y más libres que el universo éramos

amándonos después de esas historias

Aunque por ellas

por sus depósitos de huevos olvidados  —andando

por la última avenida abierta hacia la nada —

se precipitaran al mar todas las máscaras

de amor de mis historias de espigones

con amaneceres fríos

con gaviotas hambrientas, apretándose

hombre y mujer enamorados pero ignorantes:

necesitándose sin saber para qué…”

 

—Te llamaré Legión Extranjera  —le dije

 

—Te llamaré  —me dijo —

Aquí-amanece-gris-y-el-viento-trae-violetas

 

Pero ya lo había oído entre las islas

del Paraná Mini un día de la Virgen:

 

Amor te llamo Adiós me abrazo escucho el viento

Que aquí amanece gris y trae violetas

 

Y recordé el gimnasio al qu yo entraba

a la mañana adolescente:

 

Ningún ave ha cruzado esta cadena

Sin plumas y sin sangre los chirridos

La bolsa balanceándose recuerda

Al que partió de Aquí hace un instante

 

 

Aleluya

 

Aleluya

 

Héctor Viel Temperley, Obra Completa, Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2013.

 

 

Radio Moebius

En radio Moebius. 19.10.17El jueves pasado tuve la oportunidad de estar en la radio Moebius juntoa Lidia Rocha y Gerardo Curiá. Leí poesía de Ventana lateral y de al ras, como también unos poemas inéditos. Comparto con ustedes el audio:

Audio desde el sitio arinfo.

 

Algunos poemas que leí:

Pozos ciegos

La salitre verde de ese fondo
mar
habita insondable, son inquietas
figuras entre las cejas y la nariz.

Bajo ese rumiar, con la luz sobre él,
moldeando espesas llanuras
o pueblos remotos, es que
el rostro de papá se cubre de sombras.

El uniforme colgado en el placard,
con sus galones y la vaina,
estancan o inundan
orillas en un pantano.

Son las algas
y las sombras verdes de las algas.
*

Sacar de raíz

La luz es tenue
donde llora o escupe dolor,
aquella mujer. Retuerce
las puntas de su bufanda.

En esta esquina de mi habitación

mi madre
riega las flores de su ventana. Su silencio
retumba, se agudiza levemente
el clamor.

Una barrera en derrumbe
que apenas se sostiene,
estrechar de manos, bordes oxidados,
restos difíciles de tirar o quemar.

Ventana lateral, editorial Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2010.

 

sólo eso

tal vez sea lo interior que persiste del cuadro

del destierro como un lugar dentro de esa sombra

a la derecha

y es más que un rincón negro  bordeando la cornisa

es una masa extendida      cubierta

a nuestro lado     todo el tiempo

eso que permanece oculto en la foto bajo la negritud

no lo conocemos      tal vez sólo intuimos

superficies     cubos infantiles con distintas formas  que inundan

calles abiertas detrás del paredón     materias en juego

nos arriman mientras corremos con la paleta

nos perdemos así bajo el rayo del mediodía que calcina en otoño

y permanecemos enterrados en ese indefinido umbral de luz

*

queman esta mañana

sus halos luminosos cubren desiertos

cuentas de colores como un arco iris entre mis dedos

violáceos o amarillentos

 

                             entre estos restos rocié mi potus:

                 pero de repente olvidé mi nombre

           abandoné mi casa

                abandoné este patiecito lleno de jazmines:

 las margaritas están asfixiadas de polvo

mi pelo está velado entre las sábanas

  ―quema esta mañana―

 los cantos se sacuden

las piedras arden en mis palmas

y el reflejo impregna un poco el aire

al ras, ediciones La Biblioteca, colección miliuna, Buenos Aires, 2013.

*

Apenas sostenida de la pupa la vimos desplegarse,

el naranja y el negro se fundieron en una ráfaga.

Somos gigantes para las mariposas, me dijo

y sonrió mostrando los dientes:

aún unos cuantos estaban por salir.

Seguimos caminando por aquellos montes

entre las flores amarillas,

rojas y las hierbas.

El día era hermoso, de pronto

nos sentimos hermanadas

por alguna dicha del sol y de Dios.

Inédito, 2017.

La música tiene su historia que contar

Intento expresar verbalmente algo que propiamente sólo se puede comunicar de modo no verbal, así se refiere a su poesía el poeta John Ashbery en una entrevista al diario El País.

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Foto: Wikimedia.org

En otro fragmento de la poesía habla sobre “entender la poesía”:

P. ¿Qué piensa cuando le dicen de un poema suyo: “Es hermoso, pero no lo entiendo”?

R. Si les parece que es hermoso, ¿qué más puedo pedir? Para mí es suficiente. Sinceramente, no entiendo eso de “entender” la poesía. Cuando afronto un poema por primera vez lo que cuenta es el sentimiento, el goce estético, si está bien hecho. Una sola lectura no me permite pronunciarme sobre la cuestión de lo que significa. Y siempre, al releerlo compruebo que todo está ahí, aunque no se manifestara en mi primer contacto gozoso con el texto.

Para leer la entrevista completa hacer clic acá. 

John Ashbery

Dejo acá un breve fragmento del genial libro de este poeta americano “Autorretrato en espejo convexo” del año 1984, poeta que falleció unos días atrás.

Autorretrato en espejo convexo

(…)

El Papa Clemente y su corte se quedaron “estupefactos”,

según Vasari, y le prometieron un encargo

que nunca se materializó. El alma ha de permanecer donde està,

aunque se inquiete, oyendo gotas de lluvia en el cristal,

el suspirar de las hojas de otoño azotadas por el viento,

anhelando estar libre, fuera, pero debe quedarse

posando en este sitio. Debe moverse

lo menos posible. Esto es lo que dice el retarto.

Pero hay en esa mirada fija una combinación

de ternura, diversión y pesar, tan poderosa

en su contención que uno no puede mirar mucho tiempo.

El secreto es demasiado evidente. Escuece su piedad,

hace brotar lágrimas calientes: que el alma no es alma,

no tiene secreto, es pequeña, y encaja

en su hueco perfectamente; su habitación, nuestro momento de atención.

Esa es la melodía pero no hay letra.

La letra es sólo especulación

(del latín speculum, espejo):

busca el significado de la música sin poder hallarlo.

(…)

Ashebery J., Autorretrato en espejo convexo, trad. Javier Marías, Colección Visor de Poesía, Madrid, 2006.

 

There Are Birds Here

Un hermoso poema de May Jamaal y el video relizado por USC Film School que encontré en Poetry Foundation.

 

birds

Para ver el video hacer clic acá.

There Are Birds Here

For Detroit

There are birds here,
so many birds here
is what I was trying to say
when they said those birds were metaphors
for what is trapped
between buildings
and buildings. No.
The birds are here
to root around for bread
the girl’s hands tear
and toss like confetti. No,
I don’t mean the bread is torn like cotton,
I said confetti, and no
not the confetti
a tank can make of a building.
I mean the confetti
a boy can’t stop smiling about
and no his smile isn’t much
like a skeleton at all. And no
his neighborhood is not like a war zone.
I am trying to say
his neighborhood
is as tattered and feathered
as anything else,
as shadow pierced by sun
and light parted
by shadow-dance as anything else,
but they won’t stop saying
how lovely the ruins,
how ruined the lovely
children must be in that birdless city.
Jamaal May, “There Are Birds Here” from The Big Book of Exit Strategies. Copyright © 2016 by Jamaal May. Reprinted by permission of Alice James Books.
Source: The Big Book of Exit Strategies (Alice James Books, 2016)

 

Algunos poemas míos

Buceando por la web encontré unos poemas de mi libro al ras en el blog de la gran poeta Irene Gruss, acá el enlace:

Virar de fondo

ALEJANDRA AGUIRRE

(Buenos Aires, Argentina, 1970)

de Agua en expansión

Este débil latir arrima. Parpadea como un gemido
que no quiere ser visto. El locutor grita
estridente y obliga a dar un paso, fuera de algo,
soltar esa diagonal, fija asimetría, páramo
donde me dejo caer.
***
Terreno abierto

Tomarme siempre como la medida de las cosas.
Apenas este capricho que absorbe,
pozo ciego o zona en construcción.

Con el impacto recurro al clamor
en la pendiente, pantano, alma
suspendida a esa Luz,
a esa ráfaga que aparece en las paredes.

Hundirse, con cintura y manos
me hundo hundida busco
y me devora, fango, insaciable.

Esa leve letanía del alma, sacudida
sacude y clava, entierro las ropas,
con el viento -vida y alma-,
a solas el sustento, a secas
desprendo la costra larvada
o lustrosa desde donde canto.
***
Diluvio

Que los propios rasgos se diluyan,
perder el nombre, el claro, el uno mismo, el otro.

En uno mismo. Es uno mismo.

Virar de fondo,
rodeado de oscuridad, borrar la foto.

Hacer figuras en el espejo, formas.

Olvidar en la niebla.
perderse de vista. Por amor. Abandonarse.

de Ventana lateral (Huesos de Jibia, 2010)

Blog: http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/search/label/ALEJANDRA%20AGUIRRE

Marengo – Mary Oliver

Les dejo el poema de Mary Oliver y la lectura de Steve Braff.

 

Marengo

Out of the sump rise the marigolds.

From the rim of the marsh, muslin with mosquitoes,

rises the egret, in his cloud-cloth.

Through the soft rain, like mist, and mica,

the withered acres of moss begin again.

 

When I have to die, I would like to die

on a day of rain—

long rain, slow rain, the kind you think will never end.

 

And I would like to have whatever little ceremony there might be

take place while the rain is shoveled and shoveled out of the sky,

 

and anyone who comes must travel, slowly and with thought, as

around the edges of the great swamp.

 

Oliver, Mary. New and Selected Poems.

When Death Comes – Mary Oliver

When death comes

like the hungry bear in autumn;

when death comes and takes all the bright coins from his purse

 

to buy me, and snaps the purse shut;

when death comes

like the measle-pox;

 

when death comes

like an iceberg between the shoulder blades,

 

I want to step through the door full of curiosity, wondering:

what is it going to be like, that cottage of darkness?

 

And therefore I look upon everything

as a brotherhood and a sisterhood,

and I look upon time as no more than an idea,

 

and I consider eternity as another possibility,

 

and I think of each life as a flower, as common

as a field daisy, and as singular,

 

and each name a comfortable music in the mouth,

tending, as all music does, toward silence,

 

and each body a lion of courage, and something

precious to the earth.

 

When it’s over, I want to say: all my life

I was a bride married to amazement.

I was the bridegroom, taking the world into my arms.

 

When it’s over, I don’t want to wonder

if I have made of my life something particular, and real.

I don’t want to find myself sighing and frightened,

or full of argument.

 

I don’t want to end up simply having visited this world.

 

Oliver, Mary. New and Selected Poems, Volume One: 1 (pp. 10-11). Beacon Press. Edición de Kindle. Oliver, Mary. New and Selected Poems, Volume One: 1 (p. 10). Beacon Press. Edición de Kindle.

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Imagen: Poetry Fundation