Equitación de Héctor Viel Temperley

                                                                           

Después de un añoFoto Viel Temperley p

de viajar desnudo en una bolsa

bajé a la costa y me dormía en Quilmes

oyendo los  ladridos de los ranchos

 

pero él dijo:

“De espaldas sobre el mundo

con esta bayoneta cavé en ellas

En esa misma posición yo quiero

que escuches este informe sin dormirte:

 

“Las obligaba a mantenerse erguidas

y a hablar así mirándome a los ojos

a pesar del  pudor sin derrumbarse

hacia mi cuerpo inmóvil

como amazonas en la silla cómodas

pero estribando demasiado corto

Y al paso al trote o nuevamente al paso

cada vez que el silencio me enfrentaba

o entre nubes de arena divisaba volando

una nueva cometa rasante peligrosa

de una valla a  otra valla las oía

Y las primeras veces que ocultando sus pechos

y sus rostros caían sus cabellos

eran mis manos las que los apartaban

porque al comienzo ellas no se atreven

a tocárselos siquiera

y para hablar sin luz se sirven de ellos

como de las rejillas de los confesionarios

 

“Cada tantos minutos

sus cuerpos rígidos se desplomaban

como ramas hachadas que aunque las contengamos

con los brazos en alto

igual se abrazan a los hombres rasguñándolos

y nos impiden ver el cielo

La primera vez siempre como altísima ola

que una playa muy larga espera en todas partes

Las demás como baldes con hojas que alguien vuelca

siempre en el mismo sitio:

en el espacio libre entre dos cuerpos

y entre espasmo y espasmo

(más o menos seguidos

según se liberarán en ellas las virtudes

del fuego y la obediencia —y que yo iba contando

hasta llegar el último:

oh número final siempre lejano!— )

buscaban a mis ojos con ojos asombrados

agradecidos imperiosos dulces

 

 

“Pero sin esperar una respuesta

volvían a erguirse y a entubiar sus ojos

y nada más que al paso al trote al paso

(porque jamás renuncian y desmontan

pero nunca jamás lanzan tampoco

la memoria al galope)

continuaban hablando avergozándose

cada vez que mentían abreviaban

desfiguraban u ocultaban algo

y yo las descubría y me sentían

como a un freno en la boca tironeándolas

y aumentando su sed que yo apagaba

llevando hasta sus labios con mi mano

el vaso de agua que buscaban al tacto

sin dejar un instante de observarlas

 

“También de rato en rato acariciaba

sus cabellos sus hombros suavemente

masajeaba sus tríceps cuando desfallecientes

apoyaban sus manos en mi pecho

como en una montura donde hay crines pegadas

y así se sostenían sin rigidez cansadas

como si terminaran de quitarles del pecho

a un hijo que no sabe mamar bien todavía

Pero luego de un poco más de charla

ellas solas buscaban el vaso como se hace

para abrir de a caballo una tranquera

y además ordenaban sus cabellos

rápidamente y con la mano en alto

después de cada nuevo espasmo como golpe

de viento en las espaldas despeinándolas

(como después de haber pasado a otro potrero

Y haber cerrado la tranquera)

y sonreían…

 

“Y así de espasmo a espasmo

Iba creciendo un monte pálido:

Nombres hombres caricias

y ellas mismas ya oyéndose y mirándose

como en espejos verticales que ocupaban

todo el espacio en cada historia

Narraciones sin lluvias sin pájaros sin vientos

Tan sólo un cortinado detrás de ellas!

Y el hombre

desaparecía en hombres

y los hombres en pequeños seres

hábilmente elegidos en secreto (sagrados

para ellas pese a todo pero sólo

más allá o más acá

de sus borrosos rostros)

cada uno de ellos en la punta de un hilo

de semen de una red

con araña y sin víctimas

Pluma Rayo Serpiente no decían

por qué Ser  habían sido sometidas

Extraño parque: trozo de manguera

cortada de un hachazo

no unida a una canilla

y ellas igual bebiendo prodigiosas

de ese pico en el aire

un instante un verano entre horizontes…

Y la palabra “amor” nunca usada!

 

 

(De espaldas

como yo sobre la costa

oyendo los ladridos y escuchándolo

de pronto lo veo a él sobre una duna

Veo también a una mujer muy joven

desnuda en un vieja bañera

rodeada de violetas por el agua

bajo un empapelado de violetas

 

 

Y gira lentamente La Traviata

Y amanece amanece amanece…)

 

 

“Y como por la punta

Apoyada en mi pecho

de un embudo rosado gigantesco

caían sus historias

y ninguna palabra de amor necesitaban

para ser más perfectas

Y dentro de ese embudo rosado yo encontraba

pan bañado en alcohol para mis aves

para el tiempo

para los límites del mundo

Por ellas todo desaparecía y flotábamos inmortales

días y días

lejos de las ciudades

aunque odiara a sus almas y a la mía

 

 

“Y ni árboles ni pájaros

ni amor ni lluvias ni caballos ya hacían falta!

Por la última avenida

junto a los depósitos junto al futuro que peligra

más dilatados y más libres que el universo éramos

amándonos después de esas historias

Aunque por ellas

por sus depósitos de huevos olvidados  —andando

por la última avenida abierta hacia la nada —

se precipitaran al mar todas las máscaras

de amor de mis historias de espigones

con amaneceres fríos

con gaviotas hambrientas, apretándose

hombre y mujer enamorados pero ignorantes:

necesitándose sin saber para qué…”

 

—Te llamaré Legión Extranjera  —le dije

 

—Te llamaré  —me dijo —

Aquí-amanece-gris-y-el-viento-trae-violetas

 

Pero ya lo había oído entre las islas

del Paraná Mini un día de la Virgen:

 

Amor te llamo Adiós me abrazo escucho el viento

Que aquí amanece gris y trae violetas

 

Y recordé el gimnasio al qu yo entraba

a la mañana adolescente:

 

Ningún ave ha cruzado esta cadena

Sin plumas y sin sangre los chirridos

La bolsa balanceándose recuerda

Al que partió de Aquí hace un instante

 

 

Aleluya

 

Aleluya

 

Héctor Viel Temperley, Obra Completa, Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2013.

 

 

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Publicado por

Alejandra Aguirre

Nací en Buenos Aires en 1970. Participé de la Clínica de Escritura Poética coordinada por Liliana Lukin y publiqué en la Antología 2008/2009 y Antología 2010/2011 (Ediciones La BIblioteca). Ventana lateral recibió la segunda mención del premio Fondo Nacional de las Artes (2009). En 2013 publiqué al ras en Ediciones La Biblioteca.

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