John Ashbery

Dejo acá un breve fragmento del genial libro de este poeta americano “Autorretrato en espejo convexo” del año 1984, poeta que falleció unos días atrás.

Autorretrato en espejo convexo

(…)

El Papa Clemente y su corte se quedaron “estupefactos”,

según Vasari, y le prometieron un encargo

que nunca se materializó. El alma ha de permanecer donde està,

aunque se inquiete, oyendo gotas de lluvia en el cristal,

el suspirar de las hojas de otoño azotadas por el viento,

anhelando estar libre, fuera, pero debe quedarse

posando en este sitio. Debe moverse

lo menos posible. Esto es lo que dice el retarto.

Pero hay en esa mirada fija una combinación

de ternura, diversión y pesar, tan poderosa

en su contención que uno no puede mirar mucho tiempo.

El secreto es demasiado evidente. Escuece su piedad,

hace brotar lágrimas calientes: que el alma no es alma,

no tiene secreto, es pequeña, y encaja

en su hueco perfectamente; su habitación, nuestro momento de atención.

Esa es la melodía pero no hay letra.

La letra es sólo especulación

(del latín speculum, espejo):

busca el significado de la música sin poder hallarlo.

(…)

Ashebery J., Autorretrato en espejo convexo, trad. Javier Marías, Colección Visor de Poesía, Madrid, 2006.

 

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There Are Birds Here

Un hermoso poema de May Jamaal y el video relizado por USC Film School que encontré en Poetry Foundation.

 

birds

Para ver el video hacer clic acá.

There Are Birds Here

For Detroit

There are birds here,
so many birds here
is what I was trying to say
when they said those birds were metaphors
for what is trapped
between buildings
and buildings. No.
The birds are here
to root around for bread
the girl’s hands tear
and toss like confetti. No,
I don’t mean the bread is torn like cotton,
I said confetti, and no
not the confetti
a tank can make of a building.
I mean the confetti
a boy can’t stop smiling about
and no his smile isn’t much
like a skeleton at all. And no
his neighborhood is not like a war zone.
I am trying to say
his neighborhood
is as tattered and feathered
as anything else,
as shadow pierced by sun
and light parted
by shadow-dance as anything else,
but they won’t stop saying
how lovely the ruins,
how ruined the lovely
children must be in that birdless city.
Jamaal May, “There Are Birds Here” from The Big Book of Exit Strategies. Copyright © 2016 by Jamaal May. Reprinted by permission of Alice James Books.
Source: The Big Book of Exit Strategies (Alice James Books, 2016)

 

Algunos poemas míos

Buceando por la web encontré unos poemas de mi libro al ras en el blog de la gran poeta Irene Gruss, acá el enlace:

Virar de fondo

ALEJANDRA AGUIRRE

(Buenos Aires, Argentina, 1970)

de Agua en expansión

Este débil latir arrima. Parpadea como un gemido
que no quiere ser visto. El locutor grita
estridente y obliga a dar un paso, fuera de algo,
soltar esa diagonal, fija asimetría, páramo
donde me dejo caer.
***
Terreno abierto

Tomarme siempre como la medida de las cosas.
Apenas este capricho que absorbe,
pozo ciego o zona en construcción.

Con el impacto recurro al clamor
en la pendiente, pantano, alma
suspendida a esa Luz,
a esa ráfaga que aparece en las paredes.

Hundirse, con cintura y manos
me hundo hundida busco
y me devora, fango, insaciable.

Esa leve letanía del alma, sacudida
sacude y clava, entierro las ropas,
con el viento -vida y alma-,
a solas el sustento, a secas
desprendo la costra larvada
o lustrosa desde donde canto.
***
Diluvio

Que los propios rasgos se diluyan,
perder el nombre, el claro, el uno mismo, el otro.

En uno mismo. Es uno mismo.

Virar de fondo,
rodeado de oscuridad, borrar la foto.

Hacer figuras en el espejo, formas.

Olvidar en la niebla.
perderse de vista. Por amor. Abandonarse.

de Ventana lateral (Huesos de Jibia, 2010)

Blog: http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/search/label/ALEJANDRA%20AGUIRRE

Marengo – Mary Oliver

Les dejo el poema de Mary Oliver y la lectura de Steve Braff.

 

Marengo

Out of the sump rise the marigolds.

From the rim of the marsh, muslin with mosquitoes,

rises the egret, in his cloud-cloth.

Through the soft rain, like mist, and mica,

the withered acres of moss begin again.

 

When I have to die, I would like to die

on a day of rain—

long rain, slow rain, the kind you think will never end.

 

And I would like to have whatever little ceremony there might be

take place while the rain is shoveled and shoveled out of the sky,

 

and anyone who comes must travel, slowly and with thought, as

around the edges of the great swamp.

 

Oliver, Mary. New and Selected Poems.

When Death Comes – Mary Oliver

When death comes

like the hungry bear in autumn;

when death comes and takes all the bright coins from his purse

 

to buy me, and snaps the purse shut;

when death comes

like the measle-pox;

 

when death comes

like an iceberg between the shoulder blades,

 

I want to step through the door full of curiosity, wondering:

what is it going to be like, that cottage of darkness?

 

And therefore I look upon everything

as a brotherhood and a sisterhood,

and I look upon time as no more than an idea,

 

and I consider eternity as another possibility,

 

and I think of each life as a flower, as common

as a field daisy, and as singular,

 

and each name a comfortable music in the mouth,

tending, as all music does, toward silence,

 

and each body a lion of courage, and something

precious to the earth.

 

When it’s over, I want to say: all my life

I was a bride married to amazement.

I was the bridegroom, taking the world into my arms.

 

When it’s over, I don’t want to wonder

if I have made of my life something particular, and real.

I don’t want to find myself sighing and frightened,

or full of argument.

 

I don’t want to end up simply having visited this world.

 

Oliver, Mary. New and Selected Poems, Volume One: 1 (pp. 10-11). Beacon Press. Edición de Kindle. Oliver, Mary. New and Selected Poems, Volume One: 1 (p. 10). Beacon Press. Edición de Kindle.

mary-oliver
Imagen: Poetry Fundation

EL DÍA DE VERANO – Mary Oliver

DSC_0003¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

(Versión de e-soliloquio)

 

THE SUMMER DAY
 
Who made the world?
Who made the swan, and the black bear?
Who made the grasshopper?
This grasshopper, I mean-
the one who has flung herself out of the grass,
the one who is eating sugar out of my hand,
who is moving her jaws back and forth instead of up and down-
who is gazing around with her enormous and complicated eyes.
Now she lifts her pale forearms and thoroughly washes her face.
Now she snaps her wings open, and floats away.
I don’t know exactly what a prayer is.
I do know how to pay attention, how to fall down
into the grass, how to kneel down in the grass,
how to be idle and blessed, how to stroll through the fields,
which is what I have been doing all day.
Tell me, what else should I have done?
Doesn’t everything die at last, and too soon?
Tell me, what is it you plan to do
with your one wild and precious life?

 

En http://emmagunst.blogspot.com.ar/2015/10/mary-oliver-el-dia-de-verano.html

 

Para seguir leyendo  y acá.

manto

DSC_0129

con ese manto blanco demasiado

me llaman

son las piedras

cubiertas  de inmensidad

y el rojo se hizo nuestro

caminamos con la boca opaca

la sed nos cubría con ese sudor

insoportable el blanco ý árido mineral sobre nosotros

La piedra del río

Donde el río se remansaba para los muchachos

se elevaba una piedra.

No le viste ninguna otra forma:

sólo era piedra, grande y anodina.

.

Cuando salíamos del agua turbia

trepábamos en ella como lagartijas. Sucedía entonces

algo extraño:

el barro seco en nuestra piel

acercaba todo nuestro cuerpo al paisaje:

el paisaje era de barro.

En ese momento

la piedra no era impermeable ni dura:

era el lomo de una gran madre

que acechaba camarones en el río. Ay poeta,

otra vez la tentación

de una inútil metáfora. La piedra

era piedra

y así se bastaba. No era madre. Y sé que ahora

asume su responsabilidad: nos guarda

en su impenetrable intimidad.

.

Mi madre, en cambio, ha muerto

Y está desatendida de nosotros.

.

2https://et.wikipedia.org/wiki/Pilt:Rosetta_Stone.JPG
Rosseta Stone

 

Watanabe José, LA PIEDRA ALADA, BAJOLALUNA, Buenos Aires, 2009.

 

 

Nosotros dos, aún

Aire del fuego, no supiste jugar.

Arrojaste sobre mi casa una tela negra. ¿Qué es esta opacidad en todas partes? Es la opacidad que cubrió mi cielo. ¿Qué es este silencio en todas partes? Es el silencio que hizo callar mi canto. 

Para esperar me hubiera bastado con un hilo de agua. Pero te lo llevaste todo. El sonido que vibra me fue quitado. 

No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas. Pero no supiste jugar. Tapiaste todo en seguida. Rompiste el violín. Arrojaste una llama sobre la piel de seda para hacer un horrible pantano de sangre. 

El bienestar reía en su alma. Pero era todo mentira. No fue largo el reír. 

Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar. Estaba en un huso que hilaba sobre la roca. Se abalanzaba, aunque inmóvil, hacia la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y fue allí, de pronto, cuando sorprendió a la confiada, mientras peinaba sus cabellos, contemplando, en el espejo, su felicidad. 

Y cuando vio subir esa llama sobre ella, oh… 

Al instante, la copa le fue arrancada. Sus manos ya no han sido nada más. Vio como se la apretaba en un rincón. Se detuvo allí arriba como un enorme tema de meditación por resolver antes que nada. Dos segundos más tarde, dos segundos demasiado tarde, huía hacia la ventana, pidiendo socorro. 

Toda la llama entonces la rodeó. 

Ella se encuentra ahora en una cama, y su sufrimiento sube hasta el cielo, sin encontrar a Dios… y su sufrimiento desciende hasta el fondo del infierno sin hallar al demonio. 

El hospital duerme. La quemadura despierta. Su cuerpo, como un parque abandonado… 

Defenestrada de sí misma, busca cómo volver a entrar. El vacío por donde deriva no responde a sus movimientos. 

Lentamente, en la granja, su trigo arde. 

Ciega, a través de la larga barrera del sufrimiento, durante un mes, remonta el río de la vida, natación atroz. 

Paciente, en lo innombrable inflado, vuelve a trazar sus formas elegantes, teje de nuevo la camisa de su piel fina. La curación está allí. Mañana cae la última venda. Mañana… 

Aire de la sangre, no supiste jugar. Tampoco tú supiste. Arrojaste súbitamente, estúpidamente, tu tonta piedrecilla obstructora a través de una aurora nueva. 

Ella ya no encontró lugar en el tiempo. Le fue preciso volverse hacia la muerte. 
Apenas si divisó la ruta. Un segundo abrió el abismo. El siguiente la precipitó en él. 

Uno se ha quedado confundido de este lado. No ha habido tiempo para decir hasta luego. No ha habido tiempo para una promesa. 

Ella había desaparecido del film de esta tierra. 

Lou 
Lou 
Lou, en el retrovisor de un breve instante 
Lou ¿no me ves? 
Lou, el destino de estar juntos para siempre 
en que tenías tanta fe 
¿Y bien? 
No vas a ser como las otras que ya nunca más hacen una seña, 
sumergidas en el silencio. 

No, no debe besarte a ti una muerte para separarte de tu amor. 
En la pompa horrible 
que te espacia hasta yo no sé qué milésima dilusión 
buscas aún, nos buscas lugar 
Pero tengo miedo 
No hemos tomado bastantes precauciones 
Debimos haber sido informados mejor, 
Alguien me escribe que tú, mártir, velarás ahora por mí. 
¡Oh! Lo dudo. 
Cuando toco tu fluido tan delicado, persistente en tu cuarto y tus objetos familiares que aprieto en mis manos 
este fluido tenue al que sería preciso proteger para siempre 
Oh lo dudo, dudo y tengo miedo por ti, 
impetuosa y frágil, dispuesta a las catástrofes 
Con todo, voy a las oficinas en busca de certificados 
dilapidando momentos preciosos 
que sería preciso emplear antes que nada entre nosotros precipitadamente 
mientras tiritas 
esperando en tu maravillosa confianza que yo venga a ayudarte a sacarte de allí, pensando “seguramente vendrá 
Habrá podido tener algún percance pero no tardará 
Vendrá, yo lo conozco 
No va a dejarme sola 
No es posible 
No va a dejar sola a su pobre Lou…” 

Yo no conocía mi vida. Mi vida pasaba a través de ti. Se había vuelto simple, ese gran asunto complicado. Se había vuelto simple a pesar del dolor. 
Tu fragilidad: yo era fuerte cuando se apoyaba en mí. 

Dime, ¿es que verdaderamente no nos encontraremos nunca más? 

Lou, hablo una lengua muerta, ahora que ya no te hablo. Tus grandes esfuerzos de liana en mí, lo ves, han logrado su fin. ¿Lo ves al menos? Es cierto, tú jamás dudaste. Se necesitaba un ciego como yo, se necesitaba tiempo, tu larga enfermedad, tu belleza, resurgiendo de la debilidad y de las fiebres, se necesitaba esta claridad en ti, esta fe, para horadar por fin la pared de la apariencia de su autonomía. 

Tarde lo vi. Tarde lo supe. Tarde, aprendí “juntos” aquello que no parecía estar en mi destino. Pero no demasiado tarde. 
Los años han existido para nosotros, no contra nosotros. 


Nuestras sombras respiraban juntas. Bajo nosotros, las aguas del río de los acontecimientos corrían casi en silencio. 

Nuestras sombras respiraban juntas, y todo estaba por ellas recubierto. 

Tuve frío con tu frío. Bebí sorbos de tu dolor. Nos perdemos en el lago de nuestros intercambios. 

Rico de un amor inmerecido, rico que se ignoraba con la inconciencia de los poseedores, he perdido ser amado. Mi fortuna ha quebrado en un día. 

Árida, mi vida continúa. Pero no me doy cuenta. Mi cuerpo permanece en tu cuerpo delicioso y en mi pecho hay antenas plumosas que me hacen sufrir con el viento del saqueado. La que ya no está se aleja, y su ausencia devoradora me invade y me consume. 

Extraño los días de tu sufrimiento atroz en la cama del hospital, cuando yo llegaba por los corredores nauseabundos, atravesados por gemidos, hasta la momia espesa de tu cuerpo vendado y esperaba emerger de pronto, como el “la” de nuestra alianza, tu voz dulce, musical, contenida, resistiendo con valor la fealdad de la desesperación, cuando, a tu vez, escuchabas mis pasos y murmurabas, libre: “Ah, estás allí”. 

Yo apoyaba mi mano sobre tu rodilla, por encima del sucio cobertor, y todo desaparecía entonces: el hedor, la horrible indecencia del cuerpo tratado como un barril o como un albañal por seres extraños, atareados y recelosos, todo se deslizaba hacia atrás, dejando que nuestros dos fluidos, a través de los remedios, se encontraran de nuevo, se mezclaran en un aturdimiento del corazón, en el colmo de la amargura, en el colmo de la dulzura. 

Las enfermeras, el interno, sonreían; tus ojos llenos de fe apagaban los de los otros. 

Aquel que está solo, se vuelve de noche contra la pared para hablarte. Sabe lo que te animaba. Viene de compartir el día. Ha mirado con tus ojos. Ha escuchado con tus oídos. Siempre tiene cosas para ti. 

¿No me responderás algún día? 

Pero tal vez tu persona se ha vuelto como un aire del tiempo de la nieve, que entra por la ventana, que uno cierra, presa de escalofríos o de un malestar precursor del drama, como me ha ocurrido hace algunas semanas. El frío se echó de pronto sobre mis espaldas, yo me cubrí precipitadamente y me volví cuando eras tú quizás y la más cálida que pudieras darte, esperando ser bien recibida; tú, tan lúcida, no podías expresarte de otra manera. Quién sabe si en este mismo momento no esperas, ansiosa, que yo por fin comprensa, y vaya, lejos de la vida donde ya no estás, a reunirme contigo, pobremente, pobremente, es verdad, sin medios, pero nosotros dos aún, nosotros dos… 

Henri Michaux


Versión de Raúl Gustavo Aguirre 

Enlace: Biblioteca Ignoria