Diana Bellesi

Leyendo un poema de Li Ch’ing-Chao

Despierto

y el pequeño bote, a cuya proa

la Serpiente del Poder

navega,

ciega e inmóvil, me conduce

al mar de arena. Un sol nos derrite

mientras vuela

el pájaro de las rocas

y soberbia

cruza su sombra

sobre la fresca fuente de nuestras manos.

Se desliza la seda.

Por un largo camino

más allá del crepúsculo

van nuestros rostros enlazados.

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1

Invierno

1

Un rojo oscuro

se abre entre los sauces

y pasa el bote fantasma

con corona de flroes

a su proa desatadas.

1

Oscurece en mitad del día.

1

Inmóvil

el río San Antonio

fluye sin embargo

para siempre.

Cerrado, espeso

serpeando entre las ramas.

1

Torcaza,

paloma de duelo:

¿Pesa tu canto al paisaje

como una amada al corazón?

1

2

Alumbra

el ramerío del invierno

su luz inmóvil.

 1Tiempo de hacha

  1y  de cuchillo:

Toda la savia huye

1

del desollador

y del bufón

de la tortura

y del granizo

de los golpes

la violación

de las heladas

y el pajarito.

1

El pajarito

destrozado a las pedradas.

D. Bellesi, Tributo al mudo en Tener lo que se tiene. Poesía reunida, ed. Adriana Hidalgo.