Poemas de Margaret Atwood

Hotel

Me despierto a oscuras
en una habitación extraña.

Hay una voz en el techo
con un mensaje para mí.

Repite una y otra vez
la misma ausencia de palabras,

el sonido que el amor hace
cuando alcanza la tierra,

metido a la fuerza en un cuerpo,
acorralado. Arriba hay una mujer

sin cara y con un animal
desconocido que tiembla dentro de ella.

Enseña los dientes y solloza;
la voz susurra a través de las paredes y el suelo;

ahora está suelta, libre y corriendo
cuesta abajo hacia el mar, como agua.

Examina el aire de alrededor y encuentra
espacio. Al final, me

penetra y se vuelve mía.

Grajos azules

Mientras yaces, acorralado
en este rectángulo blanco, sin apenas querer
respirar, colgado
de la vida por un fino hilo,

los grajos van y vienen, todavía comen
las semillas que dejaste,
las esparcen en la hierba entre
las peras y las manzanas mustias.

¿Quién te hizo este agujero?
Los pájaros vuelan en el aire blanco,
sus gritos cortan el espacio
congelado entre árbol y árbol,
azul penetrante, ángeles

o agujas. ¿Eras tú
esa voz que decía
que el único camino era llegar al final?
¿o era un ángel el que quería
que eligieras, que respiraras?

Pájaros de ojos rutilantes y afilado
pico, no se
disculpan al devorar
cualquier cosa que alimente
sus fugaces vidas:

tus girasoles.

El próximo verano
brotará allí algo olvidado.
.
Margaret Atwood (Ottawa, 1939), Historias reales, Bruguera, Barcelona, 2010. Traducción de María Pilar Somacarrera Íñigo

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Inviernos

SMALL POEMS FOR THE WINTER SOLSTICE

I

A clean page: what

shines in you is not nothing

though equally clear & blue

and I’m old enough to know

I ought to give up wanting

to touch that shining.

What shines anyway?

Stars, cut glass, and water,

and you in your serene blue shirt

standing beside a window

while it rains, nothing

much going on, intangible.

To put your hand

into the light reveals

the hand but the light also:

shining is where they touch.

Other things made of light:

hallucinations & angels.

If I reach my hands

into you, will you vanish?

II

Free fall

is falling but at least it’s

free, I don’t even know

whether I jumped or was pushed,

but it hardly matters now

I’m up here. No wings

or net but for an instant

anywau there’s a great

view: the sea,

a line of surf, brown cliffs

tufted with scrub, your upturned

face white zero.

I wish I knew

whether you?ll catch or watch.

I

Una página en blanco: lo que

brilla en ti no es la nada,

aunque es igual de limpio, igual de azul

y he vivido lo bastante para saber

que debo renunciar al deseo

de tocar ese brillo.

¿Qué es lo que brilla?

Estrellas, cristal roto y agua,

y tú, vestido con la serena camisa azul,

de pie, al lado de una ventana

mientras llueve, sin que suceda

casi nada, intocable.

Pones la mano

en la luz, y se revela no sólo

la mano, también la luz;

es en el brillo donde se tocan ambas.

Otras cosas hechas de luz:

las alucinaciones y los ángeles.

Si extendiera mis manos

hacia ti, ¿desaparecerías?

II

La caída libre

es caer, pero al menos es

libre. Ni siquiera sé

si salté o si me empujaron,

pero no importa ahora

que estoy aquí arriba. No hay alas

ni red, pero por un instante

hay una magnífica

vista: el mar

una línea de olas, acantilados pardos

con mechones de maleza, tu cara

vuelta hacia arriba, un cero blanco.

Ojalá supiera

si vas a cazar o sólo a mirar.

Margaret Atwood, en Historias reales, (Traducción de M. P.Somacarrera Iñigo), ed. Bruguera, España, 2010.

A sad child

Mirada_triste_(7475924926)

 

You’re sad because you’re sad.
It’s psychic. It’s the age. It’s chemical.
Go see a shrink or take a pill,
or hug your sadness like an eyeless doll
you need to sleep.

Well, all children are sad
but some get over it.
Count your blessings. Better than that,
buy a hat. Buy a coat or pet.
Take up dancing to forget.

Forget what?
Your sadness, your shadow,
whatever it was that was done to you
the day of the lawn party
when you came inside flushed with the sun,
your mouth sulky with sugar,
in your new dress with the ribbon
and the ice-cream smear,
and said to yourself in the bathroom,
I am not the favorite child.

My darling, when it comes
right down to it
and the light fails and the fog rolls in
and you’re trapped in your overturned body
under a blanket or burning car,

and the red flame is seeping out of you
and igniting the tarmac beside you head
or else the floor, or else the pillow,
none of us is;
or else we all are.

Margaret Atwood

Para escuchar el poema leído por su autora ir a http://www.margaretatwood.ca/poetry1.php

Una mujer pobre aprende a escribir

.
Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.
.
Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.
.
Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.
.
Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.
.
Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.
.
Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.
.
Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.
.
¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:
.
¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?

Margaret Atwood, La puerta, Ed.Bruguera, Barcelona, España, 2009.

Variation on the Word Sleep

 

I would like to watch you sleeping, which may not happen. I would like to watch you, sleeping. I would like to sleep with you, to enter your sleep as its smooth dark wave slides over my head and walk with you through that lucent wavering forest of bluegreen leaves with its watery sun & three moons towards the cave where you must descend, towards your worst fear I would like to give you the silver branch, the small white flower, the one word that will protect you from the grief at the center of your dream, from the grief at the center. I would like to follow you up the long stairway again & become the boat that would row you back carefully, a flame in two cupped hands to where your body lies beside me, and you enter it as easily as breathing in I would like to be the air that inhabits you for a moment only. I would like to be that unnoticed & that necessary.

 

Margaret Atwood.

– See more at: http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/16221#sthash.X06XHNmI.dpuf