mi lista

algo eso   en realidad  no sé
eso debo querer
otro sol  una niebla diáfana   cristal en flor
otra mañana gelatinosa
batallas sangrientas
especies en disertación
no sé todavía
algo
sí eso   abonarme un poco
a estas horas
absurdo preámbulo
otro más

Carozos 

Los tiempos pasaron pensé

Mientras pelaba la palta

Desmembraba la piel

Buscaba algún color o sabor

Aquello siguió su curso

Todavía

Froto quieta indecisa pero quieta

El aroma sobre mis manos

Es suave el carozo la textura dura

Y oscura todavía en mí

A estas horas

En estos tiempos

.

Otras frutas también tienen un núcleo duro

Verrugoso o no tanto

Más compacto

Absurdamente se cruzan estas preguntas

Sobre los días, sobre estos días

No tengo dolor ni desconsuelo

Sólo estos días un  marrón café que abrazo

Unas fotos olvidadas  perdidas

una historia que nunca se registró

Que se escurre fácil entre mis dedos

ovoide así de ovoide

Permanezco

todo

y persisto inútilmente

saboreando estas sonámbulas

o cavernosas pulpas

 

 

picadito

froto con insistencia

vertical sobre mis piernas

como si

en ese algo

todavía  el sudor es demasiado

adherido poroso

en mí

en mi vida

entre mis manos

porosas en mi

una y otra vez

demasiado  es   sobre una línea

dibujada en mis fantasías

pienso de mi y mientras

sigo estas líneas

que bailan y enloquecen sobre mí

ellos gritan pelean claman

porosos de mí

en el mientras tanto

me entretengo cuidando esos sueños

como un guarda oriental

bañado con oro y  entretiempos

bailando con esos delfos

y  el arrullo incesante crece

se repite  cesa por un instante el vaivén

hasta que desde su arrabal

besa nuestras manos, nuestros dedos

como anclas de otros mundos.

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al ras

-2-

alrededor de este toldo somos tragados:

el calor quema en enero     persisten los licores entre nuestros pies    inescrupulosa entrega

breve diluirse     metros inhabilitados     gases sobre los quejidos     bajo este cono pardo

donde no corre el viento     ni una céntima       la mezcla gaseosa que dilata      en huracanes

y cabellos que encienden ojos o pelvis        poco importa

 

nos dejamos agotar en eso

que sufrimos       o que nos lleva a mirar      un poco más

o es el contorno que da sustento

caminamos       o respiramos      apenas      como en un círculo sin aire

en clausura       con el griterío abandonado de lo que nos falta

 

y bordeando esa línea de sombra

nos dejamos ahí:           raíz luminosa

                                        Dios al que llamamos impacientes

 

 

-3-

desde esta rendija la turba nos llama despacio:

colchones apilados de día      revuelven sus encarnados pies     esculpen plumas

mientras nos picotean sus esferas nocturnas:                                                 reverberan

lo que no está       este desoír        este haber perdido todo y permanecer:

la vecina de doce no habla ni ríe

 

hay días en los que Dios nos hace seguir entre los quiebres de un blindado:

abrazar a un hijo que no puede        no llora

al olor todavía violáceo      caliente     embutido     la lluvia que vuelve

y burlar ese ahogo       como arterias que se recomponen

desplazar el encierro

 

entonces la obstrucción se derrama                                                   el día se abre

tonos blancos tatuándose entre los dedos

 

 

 

-21-

con el sonido de la cascada presiente su punzón

entre sus hombros     negros y fríos

la punta desgarra       como un dibujo    en círculos

gira y cala esas capas blancas      diminutas      casi inexistentes

 

y tiene arena mojada entre las garras      devora colibríes

entre tanto         roe como cualquier animal

larvas escondidas bajo tantas tierras

 

es la cascada                             su furia

y el alacrán entre sus hombros

 

 

 

-32-

alzo la nariz como quien espera     ahí abajo

el techo     la lluvia     algunos charcos

con el reflejo de quien cae

el pozo     el agua      acumulo en el torso

encojo los brazos      así mientras veo

el pantalón azúl de Raúl veo

ese que es más un color que un pantalón1

escribir cuentas y versos veo

sacados de ese golpetear entre los bártulos

de ese grano de salvación

escondiendo diminutos jazmines

tirando las costras de este patiecito

como quien los deja brillar      blancos o verdes otro día más

 

 

 

Publicados en al ras, Ediciones La Biblioteca, colección miliuna, septiembre de 2013, Buenos Aires.

y así, de nuevo

postal

 

pasa que a veces en la distancia

pierdo ese azul fijo

 

todo brilla en la calle hoy

los carteles tienen sus luces bajas

calorías que se nos muestran

en vidrieras poco o más iluminadas

cascabeles dietarios que la sociedad impone

al eco contorneado

de ese rap que distorsiona

como letreros que a la distancia parecen ocupar

todo menos eso y el espacio es difuso

pasa que con tanto reflejo caído pierdo otra vez

ese azul son los esquemas fuera

de mi postal fijada más allá del mar

o de la noche y en caballo así también la postal

a veces con algunos cascabeles

con papá noel y nieve en la postal

 

fijada así con el cartel en el saco

pierdo

más allá del mar

 

 

Siestas

 

Como quien busca en otro mundo,

me acuño esponjosa

y caigo en estas siestas.

Es la pesadez y el quebrarse

donde todo se lleva

en un soplido verde

y el monte se delinea verde,

bien brillante.

 

Después de todo, dibujo donde siempre

está el cielo claro y la orilla

-donde quieras- esta orilla.

Pero me cierro y busco el sueño.

 

a-

Así tomo tu discurrir entre las risas

desplegándose a saltos.

Y, una vez más, en mis castillos

los pájaros sobrevuelan,

alternándose día y noche,

vienen de no sé donde, estiran el cuello,

giran el pico un poco entre el barral

y las perlas lustrosas ahí

que pesadas, impregnadas de ceniza y humo, brillan.

 

b-

Me desperezo húmeda ya

y mi camisa blanca tiene una mancha

que entre grises y azules deforma

un poco los volados de las mangas.

En un gesto me levanto,

busco entre lo que tengo

y balanceo palabras como un recién nacido,

llenas de ese aire blando del despertar.

Verdes mis plegarias.

Al ras

Imagen

 

 

-15-

de madrugada en la carpa hoy fuimos fiesta:

 

los globos brillan sobre columnas blancas

envuelven el techo de gasas y tules  la melodía bordea

las mesas y los invitados  suenan las voces dulces

mientras los chicos chillan y corren  nosotros devoramos

confites dulces con celofán y vino

 

no hay fotos son cuadros simplemente   anillos dorados

   en relieve sobre el masapán blanco     cubierto de rosas

ellos no llegaron   la espera se prolonga

 

estamos preparados: él quitó el plástico y la naftalina del traje

ajustó sus mangas con un preciso plegue   sostenido

ella sacudió el vestido esta tarde   recogió su pelo bajo llave

y dibujó flores grises sobre los dedos

 

 

 

-18-

a veces me pregunto por qué sigo durmiendo a la intemperie
pasó la fiesta y aún sigo fijada a preguntas que nadie sabe
en este tendal sólo unos metros cuentan     nos aísla
la bruma blanca y quieta     por qué Dios sigo
con esta pátina cubriendo toda elasticidad
mis párpados se quiebran en la sombra
me pesan ahí dónde
clavé mi relieve
desnuda y arrodillada