Rodolfo Alonso

Después

 
Después de desconfianzas y terrores
fracasos y conquistas
después del vino bueno y el mal gusto
la palabra adecuada
el paso en falso
 
Después del desafío y la esperanza
la mirada inicial
lo que nos duele
 
Después de la tormenta y el aroma
estruendoso de la tierra ofrecida
después de los relámpagos
feroces de la suerte
la hembra en ansia
la canción del mendigo
los sueños que vendrán
los médanos del hábito
 
Después de derrochar el día indicado
después de ser de hacer
de hacer posible
e imperecedero lo imposible
después de haber llegado tarde
cuando no lo esperaban
 
Después del tiempo roto
el alba intacta
después de borrar huellas
de unos pasos perdidos
de abrazar la costumbre
para que no la dejes
 
Tiene cara de pocos amigos la mañana
hablas para no verte
te tapas con tu sombra
y la sombra futura se acrecienta
para ocultar el mundo
inusualmente vivo
 
Los clarines del día
le devuelven sentido te reinstalan
en la vida que no te necesita
en el despiadado amanecer
 
Y en la ávida sombra
con que el abismo te enceguece
algo nos vive o se burla de nosotros
o es tal vez puro azar puro nonsense
estalla la poesía el porvenir
se hace historia quebrada en este instante
aquí y ahora para siempre
 
 
Crónicas del Proceso
a Franz Kafka,
      con toda modestia
 
Parecía presumirse un panorama
preferible: una fraternidad latente, un coro
subyugado. Pero la cosa vino a dar
en cambalache apenas, mancebía,
trastienda de tartufo, cuchitril
de usurero, lenocinio, caverna
de bandoleros pobres,  noche de miserables
lomos mojados por la lluvia
que nunca cesará.
 
Textos incluidos en “Poemas pendientes”, de Rodolfo Alonso, con prólogo de Lêdo Ivo (Alción Editora, Córdoba, 2010). Reeditado en México por la Universidad Veracruzana (Xalapa, 2011). En curso de traducción para su edición en Brasil (Topbooks Editora, Rio de Janeiro).
 
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Rodolfo Alonso

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En noviembre de 2002 me encontraba en la Universidad de Carabobo, en la Valencia venezolana, cuando me plantearon de improviso la inefable cuestión: “¿Qué es la poesía?”. A la cual sólo atiné a contestar lo que sigue:
Hay preguntas acaso ineludibles, especialmente en determinadas circunstancias. Y que, sin embargo, resultan de una inocencia tal vez demoledora. No siento que sea posible definir a la poesía. Entre otras razones porque toda generalización –y no sólo en estas lides– se me hace por lo menos sospechosa, si es que no casi fascista. Aunque hay algunos intentos claramente indelebles: “la gloria de la lengua” (Dante Alighieri), “la alegría (la dicha) del lenguaje” (Wallace Stevens). Pero sí creo que deberíamos proponernos llegar a saber, y hasta a decir, qué es lo que convierte a ciertas palabras en poesía. Qué es lo que vuelve poema a algunos vocablos cotidianos o suntuosos, iluminados o inocentes. Intuyo que es allí, en la selva viva del lenguaje humano, en el corazón mismo del mundo y de la especie, en la carne viva del lenguaje que somos, donde florecen las preguntas, ya que no vislumbro que haya respuestas en otra dirección, en otros rumbos. Y esta vía tiene además una enésima ventaja, la de contar con un invalorable adelantado, con un compañero de ruta tan fraternal como exigente: Paul Valéry. El mismo que supo aludir al poema como “esa prolongada oscilación entre sonido y sentido”. No he llegado más lejos, todavía.

http://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/2009-07-27/pregunta-demoledora/5481.html