No me mueve, mi Dios

Los invito a cerrar los ojos, dejarse abrazar y conmoverse con este hermoso soneto que expresa el amor a Dios, esta experiencia de fe y de amor que supera la razón, que cuando llega, llega.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Extraordinaria versión musical de este maravilloso “soneto a Cristo Crucificado”. La perfecta combinación de palabras y el sentido intrincado del uso del lenguaje, hacen de esta obra una maravilla de la poesía religiosa. Les presentamos esta versión cantada por Ximena Gray, y representada por maravillosas imágenes que nos enamoran de Jesús, más y más. Seguir leyendo enhttp://www.reinadelcielo.org/

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